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Notas de prensa

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A CORUÑA SE SUMA AL MOVIMIENTO “BIO” MUNDIAL EL CRECIMIENTO DE ESTA ECO-NOMÍA ES UN BOOM IMPARABLE

A CORUÑA SE SUMA AL MOVIMIENTO “BIO” MUNDIAL EL CRECIMIENTO DE ESTA ECO-NOMÍA ES UN BOOM IMPARABLE23-02-2018

Los datos de los informes sobre el sector de la agricultura ecológica en todo el planeta son contundentes. Según los últimos estudios de FiBL-IFOAM-SOEL, el sector bio y sus subsectores afines han seguido un crecimiento continuado imparable en los últimos años y todo indica que va a seguir siendo así.

A Coruña se suma a este movimiento mundial con la celebración en la capital gallega de BioCultura del próximo viernes 2 al domingo 4 de marzo.
En Galicia, según el comité autonómico, el CRAEGA, el sector productivo ecológico crece a un 20/25% anual. Pero el sector necesita que aumente también el consumo interno. BioCultura, según su directora, Ángeles Parra, “es una feria que motiva el que la ciudadanía cambie sus hábitos de consumo hacia la sostenibilidad, la salud, la eco-nomía y hacia el reparto justo de la riqueza, pues favorece la economía local y la salvaguarda de los ecosistemas autóctonos, lo que es una apuesta por el futuro y por las generaciones venideras, que tan a menudo olvidan los intereses cortoplacistas”.

 

 

 

CRECIMIENTO DEL MERCADO ECOLÓGICO EUROPEO
El mercado ecológico europeo en 2016 creció dos dígitos y alcanzó los 13,5 millones de hectáreas. En 2016, en cifras, aumentó en un 11,4% y casi alcanzó los 33.500 millones de €. La mayor parte de los principales mercados tuvieron tasas de crecimiento de dos dígitos. Galicia se quiere sumar este boom mundial con la celebración de BioCultura. Ángeles Parra, directora de la feria, ha señalado que “el crecimiento del movimiento ‘bio’ es un fenómeno imparable. Con muy buen tino, en países donde nos llevan ventaja en el consumo interno, el asunto de la alimentación ecológica ha sido siempre un asunto de estado, en el que los diferentes grupos políticos, de diferentes ideologías, han coincidido siempre en apoyar esta alimentación sana y descontaminada. España es un país productor. Galicia está avanzando mucho en este terreno”. Parra afirma que “interesa que crezca el consumo interno para cerrar el círculo ecológico y que el producto sano se consuma lo más cerca posible del lugar en el que ha sido elaborado”.

SUPERFICIE ORGÁNICA EUROPEA
De nuevo, en 2016, el sector ecológico europeo experimentó un fuerte crecimiento en términos de superficie, productores y mercado. Casi 14 millones de hectáreas (ha) de tierras de cultivo en Europa son ecológicas. España tiene la superficie mayor en Agricultura Ecológica (AE). En Europa, 13,5 millones de ha eran ecológicas en 2016. Con más de 2 millones de ha, España continúa siendo el país con la superficie de agricultura ecológica más grande de Europa, seguido de Italia (1,8 millones de ha) y Francia (1,5 millones de ha). Las tierras de cultivo ecológico aumentaron en casi un millón de has en un año. Lo que representa un aumento del 6,7% en Europa y del 8,2 % en la UE. El crecimiento fue más alto que en 2015 y sustancialmente mayor que en los primeros años de la década actual. En 2016, Italia reportó más de 300.000 ha más que en 2015 y Francia más de 200.000 ha más. Liechtenstein es el país con la mayor porción ecológica de tierras en AE de cultivo en el mundo.
Las tierras agrícolas ecológicas en Europa constituyen el 2,7% de la tierra agrícola total y el 6.7% en la Unión Europea (UE). En Europa (y en todo el mundo), Liechtenstein tiene la mayor proporción ecológica de todas las tierras de cultivo (37,7 %), seguido de Austria, el país de la Unión Europea con la mayor proporción ecológica de tierras agrícolas (21,9 %). Nueve países europeos tienen al menos el 10 % de sus tierras de cultivo ecológico.

TRABAJANDO PARA UN SISTEMA ALIMENTARIO Y AGRÍCOLA JUSTO
A partir de hoy, Europa está un paso más cerca de la transformación de los alimentos y la agricultura. La ‘Organic City Network Europe’ (Red de Ciudades Ecológicas de Europa) e IFOAM EU firmaron hace unos días un Memorando de Entendimiento para dar una base sólida a su colaboración para trabajar juntos hacia un sistema alimentario y agrícola justo, respetuoso con el medio ambiente, saludable y afectuoso.
Por otro lado, se ha sabido esta semana que la Organic City Network Europe e IFOAM EU cooperarán en el futuro de la Política Agrícola Común (PAC), las cadenas de suministro de alimentos regionales y locales, las políticas de compras públicas ecológicas (PPA), la investigación y la innovación, el verdadero coste de los alimentos, el aumento de la transparencia de las cadenas de suministro y el acceso a la tierra para los nuevos agricultores “bio”.
Claudio Serafini, director de Organic Cities Network Europe, es entusiasta de que las ciudades sean cada vez más reconocidas como actores importantes en la transformación de la política agrícola europea: “Desde el cambio de siglo, las ciudades, pueblos y regiones europeas han jugado cada vez más un papel importante en la promoción de la agricultura ecológica, la industria ecológica y los alimentos ecológicos. Las ciudades poseen una gran experiencia y conocimientos sobre cómo contribuir a una política agrícola europea que persigue la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible, mejora la calidad de vida de los residentes locales y regionales, y contribuye al logro de los objetivos y metas establecidos en el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y en el Pacto de Política de Alimentos Urbanos de Comida Urbana de Milán”. En este sentido, Parra señala que, tras la celebración de BioCultura en Galicia, sería “deseable que ciudades como A Coruña y otras no dejaran escapar el tren de este fenómeno mundial de eco-nomía verde y real por las presiones de grupos políticos y grandes empresas que no miran por los intereses de la ciudadanía, ni de los consumidores ni de los pequeños productores y el mundo rural”. Parra añade que “BioCultura representa la apuesta por una eco-nomía con futuro y sostenible, todo lo contrario que la economía petrodependiente que ya está empezando a hundirse y que, con ella, arrastra a mucha gente, siempre los más desfavorecidos, porque los problemas medioambientales son también problemas sociales y las guerras del presente son ya las guerras por los recursos, como señala, con gran sabiduría, la gran Vandana Shiva”.
El movimiento ‘bio’ europeo quiere liderar la transformación del sistema alimentario a un sistema sostenible, tanto en Europa como a nivel mundial”, dice Eduardo Cuoco, director de IFOAM EU: “Esta transformación debe ser un esfuerzo conjunto de todo el sector alimentario y los políticos. Las autoridades locales jugarán un papel importante para garantizar que los ciudadanos europeos tengan acceso a alimentos ecológicos. Políticas como la adquisición ecológica en los comedores públicos estimularán las dietas sostenibles, el desarrollo de cadenas de suministro orgánicas locales y regionales y el aumento de la conciencia pública sobre los productos alimenticios ecológicos. Estamos seguros de que esta colaboración ayudará a que nuestra ‘Visión ecológica para Europa hasta 2030’ compartida sea una realidad”. Ángeles Parra afirma: “¿Queremos subirnos al tren del futuro, que está ya pasando a toda velocidad, o quedarnos estancados y ver cómo nuestro mundo rural se muere poco a poco?”.
La red de ciudades ecológicas está compuesta por ocho pioneros en comida y catering ecológicos: París (Francia), Nürnberg y Lauf (Alemania), Viena y Seeham (Austria), Correns (Francia), Poreč (Croacia), Växjö (Suecia). Al formar red, estas ciudades logran profundizar el compromiso público con lo orgánico mediante la expansión de la agricultura ecológica y el fortalecimiento de las cadenas de suministro ecológicas a nivel de la ciudad. Esta iniciativa se estableció en enero de 2018 y cuenta con el respaldo de IFOAM EU, la Comisión Europea, varios eurodiputados y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Parra asevera que “quiero imaginar un futuro a corto plazo en el que hay muchas ciudades españolas en esta lista, sea cual sea el color de los políticos que gobiernen en cada una de ellas, pues el movimiento ‘bio’ está más allá de la política: es un movimiento por el bien común, el futuro, la sostenibilidad y la salud, la del planeta y la de los consumidores. En Europa todo el mundo lo entiende así. Aquí, porque somos como somos, vamos un poco a la cola, pero los tiempos están cambiando y mucho. Aunque todavía tenemos lastres del pasado que nos impiden entender hacia dónde va el mundo, quizás porque hay demasiados intereses en que todo siga como está”.